Mostrando entradas con la etiqueta john lennon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta john lennon. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de marzo de 2014

Transmutación. Error.

El genio de mi parábola no me concedió, sino que me negoció, y no tres, sino un solo deseo. Me impuso no pocas condiciones y un número ínfimo de variables accesibles, ninguna de ellas me ofrecía la posibilidad del bien colectivo, ni la felicidad ad eternum, ni ningún cambio que pudiese descomponer el natural discurrir de la civilización humana. Le exigí entonces la transmutación, pero no por cansancio de mi actual identidad. Sí por ser consciente de que hay vivencias más emocionantes que la que el azar me deparó. Siempre y cuando, apunté, se me garantizase que el ser de Antón Varela no fuese abandonado y fuese otro quien lo ocupase, heredando mis memorias y mi carácter e incluso la autoría de este mismo texto. Se me garantizó. Y entonces me pedí ser John Lennon.

-Sea así.

jueves, 20 de junio de 2013

Gary Gibson es John Winston Lennon

Mucho se ha hablado ya sobre William Campbell, el héroe que suplantó la identidad de Paul McCartney en 1966 tras el fallecimiento de éste, en un brutal accidente*. Campbell salvó a toda una generación de la pérdida de un referente que hubiese marcado sus vidas de forma sangrienta, ocasionando una herida insuperable en una etapa de profunda evolución espiritual para la juventud. Aprovecho para reivindicar la figura de William Campbell que sacrificó su propia vida e identidad, su familia y sus creencias para convertirse en alguien que no era pero que no podía morir.

Con John Lennon, el hippie, sucedió lo contrario. De Lennon conocimos su trágica muerte por sobredosis de plomo en el organismo. Pero, ¿es realmente John Winston Lennon el que murió esa noche del 8 de Diciembre de 1980 en la puerta de los Dakota Apartments en Nueva York? Todo apunta a que no fue él realmente quien murió allí, sino un doble**. La propia Yoko Ono asegura que los instantes previos al asesinato pecibió algo distinto en el semblante de John. ¡Lógico! Se había intercambiado con su doble antes de subir al taxi.